Un nuevo reporte de Fortinet advierte una creciente brecha de complejidad en la seguridad en la nube. Analizamos qué significa y cómo enfrentarla en 2026.
La adopción de la nube ya no es una tendencia, es una realidad consolidada. Infraestructura híbrida, múltiples nubes públicas, aplicaciones SaaS, usuarios remotos y ahora inteligencia artificial forman parte del día a día de las empresas. Sin embargo, este crecimiento acelerado está dejando una señal de alerta clara: la complejidad de los entornos cloud está superando la capacidad de los equipos de seguridad para protegerlos de forma efectiva.
Así lo confirma el Reporte del Estado de Seguridad en la Nube 2026, elaborado por Cybersecurity Insiders y auspiciado por Fortinet, el cual identifica una creciente brecha de complejidad entre la velocidad de adopción tecnológica y la capacidad real de visibilidad, detección y respuesta de las organizaciones.
La “brecha de complejidad”: un problema operativo, no presupuestario
Uno de los hallazgos más relevantes del reporte es que esta brecha no se explica por falta de inversión. De hecho, el gasto en ciberseguridad continúa aumentando año a año. El problema está en otro lugar: la forma en que se están construyendo y operando los entornos en la nube.
Hoy, la mayoría de las organizaciones combina:
- Nubes públicas y privadas
- Infraestructura on-premise
- Aplicaciones SaaS
- Identidades dinámicas
- Cargas de trabajo con componentes de IA
Este escenario genera un ecosistema altamente distribuido, donde mantener una visión unificada de la seguridad se vuelve cada vez más complejo.
Tres factores que están ampliando la brecha
1. Defensas fragmentadas
A medida que la nube crece, también lo hace el número de herramientas de seguridad. Firewalls, soluciones de protección de aplicaciones, controles de idenidad, monitoreo y cumplimiento suelen implementarse de forma aislada, sin una arquitectura común.
El resultado es un entorno con controles inconsistentes y visibilidad limitada, donde los equipos deben correlacionar manualmente alertas provenientes de múltiples plataformas que no fueron diseñadas para trabajar juntas.
2. Equipos de seguridad sobrepasados
La complejidad tecnológica no viene acompañada de un crecimiento equivalente en los equipos de ciberseguridad. La escasez de profesionales especializados es una realidad global, lo que deja a muchos equipos operando al límite de sus capacidades.
Esto impacta directamente en:
- Tiempos de respuesta más lentos
- Alertas críticas que se pierden
- Mayor dependencia de procesos manuales
3. Amenazas que operan a velocidad de máquina
Mientras los equipos de seguridad trabajan con recursos limitados, los atacantes ya están utilizando automatización e inteligencia artificial para identificar configuraciones incorrectas, escalar privilegios y explotar vulnerabilidades en cuestión de minutos.
En este contexto, el tiempo entre una vulnerabilidad y un ataque efectivo se acorta drásticamente, poniendo en evidencia las limitaciones de los modelos de seguridad tradicionales.
Multinube e híbrido: la nueva normalidad
El reporte muestra que la gran mayoría de las organizaciones ya opera en entornos híbridos o multinube, utilizando dos o más proveedores de nube para ejecutar cargas de trabajo críticas.
Si bien este modelo entrega flexibilidad y resiliencia, también incrementa la complejidad operativa. Cada nuevo servicio, usuario o proveedor introduce configuraciones, permisos y flujos de datos adicionales que deben ser protegidos y monitoreados de forma consistente.
Aquí surge uno de los mayores desafíos para los equipos de TI: asegurar un entorno que cambia constantemente sin perder visibilidad ni control.
Hacia ecosistemas de seguridad más unificados
Frente a este escenario, muchas organizaciones están replanteando su estrategia de seguridad. El foco ya no está en sumar más herramientas, sino en reducir la fragmentación y avanzar hacia ecosistemas de seguridad integrados.
El propio reporte indica que, si tuvieran que diseñar su estrategia desde cero, una mayoría de los líderes optaría por plataformas que unifiquen la seguridad de red, nube y aplicaciones bajo un modelo común. Esta aproximación permite:
- Mejor visibilidad end-to-end
- Respuesta más rápida ante incidentes
- Menor fricción operativa
- Gestión más proactiva del riesgo
Qué deben considerar las empresas de cara a 2026
La brecha de complejidad en la nube deja una lección clara: la seguridad ya no puede gestionarse como un conjunto de silos tecnológicos. Para enfrentar los desafíos actuales, las organizaciones deben:
- Diseñar arquitecturas de seguridad coherentes con su modelo híbrido y multinube
- Priorizar visibilidad y automatización
- Reducir la dependencia de procesos manuales
- Alinear seguridad, infraestructura y operación
La seguridad en la nube no es solo un tema tecnológico, sino un desafío estratégico y operativo.
La nube seguirá creciendo, al igual que el uso de inteligencia artificial y servicios distribuidos. En este contexto, el verdadero riesgo no es la nube en sí, sino la complejidad mal gestionada.
Cerrar la brecha de complejidad implica pasar de estrategias fragmentadas a enfoques integrados, donde la seguridad acompañe el crecimiento del negocio sin convertirse en un obstáculo.
¿Su organización tiene visibilidad real sobre la seguridad de su entorno en la nube?
En Tibox seguimos de cerca los principales reportes de la industria —como el informe de Fortinet— para ayudar a las empresas a comprender los riesgos actuales y tomar decisiones de seguridad alineadas a su realidad operativa.
👉 Contáctanos para conocer soluciones personalizadas
